En la actualidad, los juguetes electrónicos son los grandes
dominadores en las preferencias de los niños a la hora de divertirse, aunque
alguna vez los que son más mayores han jugado a “juegos más tradicionales”: la
pelota, los dados, la peonza…
¿Alguien se ha parado a pensar con qué se divertían los
niños hace 2.000 años?, pues con juegos a los que hemos jugado alguna vez.
Canicas: el más popular. Hechas con barro cocido o
piedrecitas redondas en ocasiones dibujadas. Incluso algunas canicas de esa
época eran hechas de vidrio transparente, obtenido del sílice y cenizas.
Tabas: hueso de las patas de cordero, oveja o cabra,
generalmente el talón, con seis caras, de las cuales solo se cuentan cuatro,
las que son iguales. En el juego se emplean de tres a cuatro tabas. Los niños
de familias pudientes usaban piezas de marfil o cristal, semejantes a los
huesecillos. Las reglas del juego eran similares a las de los dados siendo la
mejor tirada la venus y, la peor
(cada cara diferente), canis.
Dados: cubitos de huesos, marfil, madera o mármol con un
número, del uno al seis, impreso en cada lado. Se utilizaban dos o tres dados
venciendo el que sacaba un seis en todos
los dados. Para tener suerte en la jugada solían invocar a una divinidad o
pronunciaban el nombre de la mujer que amaban.
El ephedrismo: consistía en golpear con un accesorio un
objeto clavado en el suelo debiendo, el perdedor. Además, tenían que llevar
sobre sus hombros con los ojos tapados al ganador hasta una meta.
La morra: similar a los “chinos”, debiendo adivinar cuántos
dedos sacaría el contrario.
La peonza: hecha de madera de bog, tenía gran aceptación
entre los niños.
El aro: de diferentes tamaños según las edades. En ocasiones
con cascabeles que sonaban al rodar.
La gallina ciega, el escondite.
Otros menos populares:
Cara o cruz: tiraban una moneda al aire y elegían de qué
lado caería. En un lado aparecía grabada la cabeza de “Jano” y en el otro una
nave.
Pares o nones: encerrando en su puño piedrecitas o pajas.
La mosca de bronce: vendando los ojos al niño y gritando “yo
cazaré a la mosca de bronce”. El resto respondía diciendo “tú la cazarás pero
no la atraparás”. Entonces los niños corren hasta que es atrapado uno de ellos.
Mormolycion: equivalente a dar sustos con una máscara en la
cara.
Juegos de mesa
Latrunculi: jugado sobre un tablero cuadrado y guijarros,
similar al ajedrez o a las damas.
Ludus duodecim litterarum: tablero de tres filas y doce
espacios donde se movían unas fichas según unas normas, la tabula, el tres en
raya...
Juegos de azar
Los preferidos de los romanos, llegaban a apostar grandes
cantidades de dinero. Además de dinero se jugaban joyas, objetos preciosos…
Actividades
Después de explicar la teoría, se realizarán en clase algunos de los juegos romanos expuesto anteriormente, con el fin de que se den cuenta cómo jugaban en esa época.
Los juegos se podrán realizar en grupos, por parejas o individualmente.
El primero que se llevará a cabo será la morra, ya que hoy en día en algunos lugares se juega. El material empleado puede ser, trozos pequeños de papel, piedras pequeñas, etc. Se jugará por parejas y se hará un pequeño torneo.
Seguidamente, se realizará el juego de los dados, pero éstos serán confeccionados por cada uno de los alumnos/as con plastilina, para que cada uno tenga los suyos propios.

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